FIESTA DEL FAROL

Después de la época de San Miguel empezamos con los corros de otoño, con su viento, sus lluvias y la marcha de los pájaros a lugares más cálidos. Las hojas de los árboles brillan en sus colores de otoño y bailan alegremente en el viento. La mesa de la estación recibe una tela roja oscura o marrón y sobre ella se ven raíces, bellotas, castañas, nueces, avellanas, hojas secas, semillas y una cueva de enanos. A los niños les gusta traer una avellana o una semilla para que tengan comida los enanitos. En el jardín observamos cómo, a veces, los niños construyen cuevitas por allí y allá. En  la Fiesta del Farol podemos encender una vela de té en estas casitas para que los enanos también tengan una luz de fiesta.

Limpiamos el jardín de plantas marchitas, recogemos las hojas y llevamos todo al composta. Son actividades donde los niños ayudarán encantados.

A principios de Noviembre empezamos a preparar la Fiesta del Farol. Por las mañanas intentamos no encender inmediatamente la luz eléctrica para que la vivencia del tiempo más oscuro sea más perceptible por los niños. Podemos envolver vasos de cristal, de yogur o parecidos con papel de seda de color y meter velas de té dentro y encender, por las mañanas, algunas de estas lucecitas. Esto sirve también para recordar que la fiesta del farol está cerca. Recordamos la luz y el calor del sol que recibimos como regalo del verano y eso nos ayuda a caminar con confianza hacia la Fiesta del Farol y el Tiempo de Adviento, los adultos con su luz interior, los niños con su farol.

Con los niños preparamos, estos días, un farol para cada uno y alguno en reserva para hermanitos o amiguitos que vendrán de visita a la fiesta.

El día de la Fiesta del Farol, primer viernes después del 11 de noviembre (San Martín), los niños vienen con sus padres por la tarde a una hora que garantice que fuera está oscuro cuando salgamos al jardín con los faroles encendidos. En una mesa están todos los faroles listos para su distribución. Velas finas y cerillas largas están preparadas para encender los faroles fácilmente. Una persona enciende un farol detrás de otro, y otra persona entrega los faroles encendidos a los niños. La maestra está ya allí esperando con su farol encendido, y empieza a salir con los niños detrás de ella cantando. Los padres pueden también ir cantando detrás o cada pareja con su hijo. Fuera ya está oscuro y el cortejo va tranquilamente andando y cantando. ¡Qué júbilo, también en las casitas de los enanos brillan lucecitas! Al final todos forman un gran círculo, cantando la canción de despedida.

Es una fiesta que viven los niños llenos de asombro y alegría. Podemos recomendar a los padres seguir encendiendo el farolillo en casa, por ejemplo antes de dormir, contando un cuento, cantando…..